
Realidad aumentada y patrimonio: jugar la historia en plena calle
La realidad aumentada no es un adorno más: bien usada, le devuelve a la calle lo que los siglos le borraron, y convierte la visita en un juego.
Asociamos la realidad aumentada con los filtros y los juegos infantiles. Es una pena, porque aplicada al patrimonio responde a una carencia real: la calle de hoy ha perdido la mitad de sus señas. La RA las vuelve visibles, en el sitio justo y en el momento justo.
Hacer visible lo que desapareció
Un rótulo borrado, un escudo picado, una puerta tapiada: la historia de una fachada suele ser invisible a simple vista. Superponer, sobre la calle real, la pista o el personaje que le corresponde es devolverle espesor al presente, sin paneles ni vitrinas.
El GPS como hilo de Ariadna
La geolocalización no tiene nada de espectacular, pero lo cambia todo: te coloca exactamente donde se resuelve el enigma, dispara la narración en audio en el punto preciso y te evita ir con la nariz pegada a un mapa. Mantienes los ojos en la ciudad, no en la pantalla.
La tecnología al servicio del relato
Nuestra regla es sencilla: si un efecto no sirve a la historia, fuera. La RA, el audio y el GPS no están para impresionar, sino para que una trama real y documentada se despliegue al ritmo de tus pasos. El mérito está, precisamente, en que te olvides de ellos.
Lánzate a investigar
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